Casandra López Marcos.-
Ésta película, dirigida por el inglés por Eric Till, refleja a la perfección la sociedad de la época. Sociedad, en la que había una Iglesia corrupta, que cobraba a los fieles por perdonar sus pecados, mientras les hablaban de la palabra de Dios en un idioma (latín) que les era ajeno. Por su parte, la gran masa del campesinado era ignorante y además, estaba dominado por una minoría, que lejos de velar por ellos, les oprimía.
En general, la película refleja bastante bien la Reforma de Lutero. Aunque, ciertos matices se pierden en la película. Analicemos la película más a fondo.
En el largometraje, hay un excesivo ensalzamiento de la figura de Lutero, olvidando en algunos momento que no fue él sólo quién llevo a cabo la Reforma y las técnicas de ésta. En la película da la impresión, de que es Lutero quién se encarga de traducir la Biblia, sin embargo según el capítulo 4 del libro de Borderías: “Gutenberg había publicado, en primer lugar, una Biblia, una Biblia era lo que pedía Lutero para cada creyente. La imprenta se encargaría de hacerla de manera serial y estandarizada; también masiva y hasta en las diversas lenguas vulgares del continente.”
Algo que por ejemplo, si está muy bien recogido, es el momento en el que las 95 Tesis de Lutero comienzan a extenderse y hacerse eco por toda Alemania e incluso Europa, lo que conlleva a que Lutero alcance una gran notoriedad en el panorama religioso, político y social en Europa.
El trabajo de Eric Till, refleja a la perfección, el gran problema de incomunicación que había en el seno de la Iglesia. Cómo iba a llegar un mensaje, a una mayoría predicado en un idioma que no entendían. Lutero, se dio cuenta que la mayor parte del pueblo no conocía el latín, sin embargo, éste era el idioma en el que se difundía el mensaje de Dios (mensaje en muchos casos manipulado) lo que ocasionaba que el pueblo no comprendiese bien el discurso que le
daban en la Iglesia.
Realmente, las técnicas utilizadas para transmitir las ideas luteranas, marcaron un antes y un después. Los panfletos, el idioma (utilizaban un idioma que las capas sociales más bajas podían comprender) y la utilización de caricaturas, entre otros métodos, fueron modos de llegar a las grandes
masas y provocar una agitación contra lo establecido. Esto, que es tan importante, parece que en la película fue completamente olvidado o tratado de una manera muy superficial.
Sin embargo, está muy bien plasmado, el apoyo que obtuvo Lutero de los príncipes alemanes, “los qué veían potencialidades que podía concederles el adscribirse a la reforma para levantar sus respectivos principados, consolidando sus realengos a costa de los feudos eclesiásticos y manteniendo el vasallaje de sus súbditos mediante un nuevo elemento legitimad
or .”. Sin embargo, el director de la película se dejó en el tintero que Lutero “representante de una fracción integracionista de la burguesía alemana, buscó el respaldo de los nuevos poderes estatales y de la nobleza que los sustentaba”.
Bien es cierto, que la película refleja, las relaciones que Lutero tiene con clérigos bien situados socialmente (como su profesor y mentor o su padre de la Orden), pero, deja en el olvido las relaciones que pudo tener Lutero con el estamento de los nobles.
Algo muy bien recopilado en el largometraje, es que tras la Reforma, se reivindicaba respeto hacia las clases bajas, el dejar de cobrar a los fieles por darles la absolución, el dejar de exprimirles a impuestos para construir nuevos templos etc… A continuación, reproduzco, un fragmento especialmente significativo, de un diálogo que tiene Lutero con el Papa cuando este está siendo juzgado:
- Lutero: “Ambos sabemos que la venta de indulgencias no tiene apoyo en las escrituras. Si la gente corriente pudiese leer la Biblia, entendería lo amplias que son las interpretaciones de la Iglesia”.
- Arzovispo: “Eso es un disparate. Las escrituras son demasiado complejas incluso para el sacerdote medio y mucho más para el hombre común. Las indulgencias son una tradición establecida que da consuelo a millones de cristianos sencillos”.
- Lutero: “Consuelo, su Excelencia no me interesa el consuelo, el consuelo no es el problema”.
Es un buen ejemplo, de lo que Lutero reivindicaba, luchaba para que esa barrera de la incomunicación religiosa fuese derruida. Y, el ciudadano, el hombre común, leyese, reflexionase sobre la Biblia, de primera mano, en su idioma y sin intermediarios.
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